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  • Innovación
  • 15 de diciembre 2020

Chilena reconocida por el MIT: No tengo los miedos de alguien que sabe implementar tecnología

EnlightAid permite saber en qué se gastó cada donación le valió a Celis que el MIT Technology Review la incluyera en su lista de emprendedores menores de 35.

Cony Sturm

Verónica Celis es arquitecta y quería transformar colegios vulnerables para que tuvieran “la mejor infraestructura más sustentable del país”, a través de una ONG que recibiera donaciones. “Nos dimos cuenta muy pronto que nosotros no le donábamos nada a nadie”, dice Celis. “El tema no era que no nos importara”, afirma, sino que tenían desconfianza en que el dinero se usara para lo que había sido donado.

El 30% de lo que se dona a nivel global se pierde producto de la corrupción”, explica Celis a Las3Claves desde Alemania, donde vive. Así partió EnlightAid, una plataforma que permite rastrear el dinero y notificar al donante cuando su aporte fue gastado por la organización receptora, diciéndole en qué se gastó. Su idea le valió la nominación este año a la lista de innovadores menores de 35 del MIT Technology Review.

- ¿Cómo comenzaron con el proyecto?
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Al principio fuimos súper tímidos. Dijimos OK, hagamos que nuestra ONG (para colegios sustentables) sea transparente. Presentamos ese proyecto en un foro de Derechos Humanos que se llama Oslo Freedom Forum, y un montón de organizaciones se nos acercaron a preguntar si podían usar la tecnología que nosotros estábamos usando. En ese momento teníamos un video que había animado yo, súper artesanalmente, unos flyers y unas tarjetas de visita. No teníamos tecnología, no teníamos fundación, no teníamos nada. Como que nos miramos y decidimos en ese minuto terminar de pivotar y enfocarnos en hacer la tecnología que le pudiera permitir a cualquier organización realizar sus proyectos de manera 100% transparente con el objetivo que el dinero nunca más se vuelva a perder en corrupción.

Verónica se asoció con Klaus Halte, de nacionalidad noruega y a quien conoció en su anterior trabajo como arquitecta. “Él trabajaba para la empresa que nos proveía software, y nos hicimos súper amigos”, cuenta Celis. Después se sumó Patricio Infanta, también arquitecto y ex compañero de trabajo de Verónica. El cuarto socio es Joakim Eide, también noruego. “Él nos conoció en un evento en el que me habían invitado a presentar el concepto. Se me acerca y me dice oye, me encanta tu idea, ¿cómo puedo ayudar? Un par de meses después era nuestro gerente de tecnología”.

- ¿Cómo funciona EnlightAid?
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Nosotros no somos una banca digital, lo que hacemos es capturar el mensaje de confirmación de pago cuando se realiza una transacción. En cada sistema de pago tiene un nombre o formato diferente, por ejemplo en PayPal se llama IPN. Cuando se produce una transacción, el que genera la transacción detrás genera estos mensajes de confirmación que son los que leen las páginas web cuando uno paga, o lo que le llega a tu banco cuando retiras dinero. Lo que nosotros hacemos es capturar cada uno de esos mensajes. Lo probamos con una versión básica entre 2017 y 2019, visualmente era como una plataforma de crowdfunding proyecto a proyecto. Cada organización subía un proyecto, recaudaba fondos y cuando los iba gastando, lo que nosotros hacíamos era reportar sobre esa transacción.

- ¿Se hace automático? ¿O la fundación tiene que reportar?
- La plataforma lo hace de manera automática, pero solo podemos reportar sobre lo que se ha recaudado a través de nuestro sistema. Las organizaciones no están obligadas a recaudar solo aquí. Obviamente eso sería lo ideal pero también entendemos que estos son cambios que toman tiempo y recaudar fondos es difícil y es caro, así que esto es como una opción más. Lo que nosotros buscamos es que se transforme en el estándar de la industria, ojalá.

- ¿En qué momento se deposita lo recaudado a la fundación?
- Entra todo a través de la plataforma, después esto se reparte a una cuenta que es de propiedad de la organización que está linkeada a nuestra plataforma, y las fundaciones hacen los gastos directamente desde ahí. Esto funciona como si fuera una transferencia bancaria. Cuando la organización realiza el gasto, la plataforma toma la información y la publica.

- Ahora están trabajando en una segunda versión. ¿De qué se trata?
- Ya no se postula como proyecto, ese fue uno de los grandes cambios que hicimos para la segunda versión. Ahora está disponible para que personas y organizaciones, que pueden ser ONG, fundaciones, corporaciones o emprendimientos sociales creen un perfil. Por ahora se pueden realizar programas de voluntariado por ejemplo. Todavía no está activado lo de las donaciones, está en fase de testeo, pero debería estar saliendo en enero.

- ¿Por qué cambiaron el sistema?
- Algo que aprendimos de la primera versión es que cuando trabajamos con proyectos, a veces puede tomar mucho tiempo en que se financie, entonces se extiende tanto que el donante original ya se olvidó que te donó. Cuando le llega el mensaje "oye se gastó lo que donaste" ha pasado tanto tiempo que ya no importa mucho. En cambio lo que quisimos hacer con esta versión es acortar esos ciclos, tratar de que los fondos le lleguen lo más rápido posible a las organizaciones para que ellos lo vayan gastando en sus operaciones diarias. Puedes donar por una sola vez o también puedes hacerlo como suscripción, yo te dono mes a mes y se me descuenta automáticamente. Eso hace que las organizaciones puedan ir creando un ingreso estable.

Descubrimiento emprendedor

Sacar adelante EnlightAid ha sido difícil, dice Verónica. “Lo hemos sacado super a pulso, nos ha costado muchísimo encontrar financiamiento”, dice. Los fondos que han recaudado se han usado para pagar el desarrollo del sistema. “Los tres chicos tienen sus trabajos y yo tengo proyectos por el lado también”, indica, señalando que es la única que está 100% dedicada al proyecto.

Por trabajo de su marido, Verónica vive actualmente en Alemania, donde pensaba originalmente estudiar un doctorado enfocado en infraestructura sustentable. “Entremedio tenía que hacer curso de alemán y era en el peor horario, mis clases eran de 12:00 a 4 pm. ¿A quién le iba a pedir trabajo yo con ese horario? Aguanté como 2 o 3 semanas solo haciendo eso, después el aburrimiento me superó y le eché más leña al proyecto EnlightAid. Cuando terminé el curso en realidad ya estábamos tan embalados que me quedé haciendo eso”.

- ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en algo tecnológico?
- Esto fue como un descubrimiento heavy. Lo multidisciplinario no fue tan parte de mi formación, me tocó vivirlo trabajando en la última empresa en la que estuve en Chile porque trabajaba con muchos ingenieros, entonces veíamos todas las áreas del proyecto. Pero al pasar a trabajar en EnlightAid como que me explotó la cabeza, empecé a leer libros de economía, libros de emprendimiento, no sabía lo que era el emprendimiento social, en mi vida había escuchado de Muhammad Yunus o de nada, no sabía que esos conceptos existían. Fue un período de descubrimiento.

"Algo súper bonito de que yo no venga del área tecnológica es que no tengo los miedos típicos de alguien que sí sabe lo que es implementar tecnología. Con nuestro CTO siempre peleamos, cuando yo llego con una propuesta y digo mira, vamos a hacer esto y va a ser bacán, él me mira y dice que es la idea más imbécil que ha escuchado en su vida, que no sé nada de lo que implica implementar. Y al día siguiente llega y dice bueno, puede ser que esto no sea tan malo. Una o dos semanas después dice esto va a ser bacán, y va a funcionar, y va a ser lo mejor. Pero él ve todos los pasos entre medio, todo lo técnico, las líneas de código que hay en las ideas locas que tengo yo".

Las3Claves del emprendimiento social

Primera: la colaboración. "Ninguna fundación, ninguna persona o empresa por muy bacán que sea puede solucionar los problemas que nuestro planeta enfrenta en los próximos 10 años. Tenemos que hacerlo juntos. Por eso EnlightAid es una plataforma que no solo tiene que ver con la transacción, tiene que ver con colaboración, con voluntariado, con compartir impacto".

Segunda: Ser súper tenaz. "Si bien está creciendo, el emprendimiento social es mucho más difícil de financiar que un emprendimiento tradicional, sobre todo emprendimientos liderados por mujeres y personas que vienen de economías emergentes. Si hay alguien que quiere crear su emprendimiento social, que lo haga, que le ponga bueno pero que sepa que toma un tiempo y energía tremendos".

Tercera: la transparencia. "Se pierden los fondos, se pierde la posibilidad de generar mayor impacto porque hay gente que se aprovecha de la buena voluntad de aquellos que donan. Para mi este es el momento, la década de la transparencia. La tecnología está, solo tenemos que usarla bien y apoyarnos. Porque si demandamos transparencia y esto se transforma no en algo como "oye mira qué bueno que alguien lo hace", todas las ONG y fundaciones debieran estar trabajando de esta manera. Para mí, la transparencia es la gran clave de esta década para realmente lograr los objetivos de desarrollo sostenible y un cambio real en producir sociedades sustentables".